¿Sólo una anécdota?


El Hno. Daniel Impellizzieri nos comparte esta experiencia que vivió hace pocos días y que nos ayuda a comprender bastante bien qué es ser Hermano:

Estaba acompañando una clase de catequesis sobre nuestros fundadores en un segundo año de secundaria del Colegio Sagrado Corazón de Lomas de Zamora. Luego que la catequista desarrollara el tema y diera los trabajos que los alumnos debieran realizar al respecto, me cedió la palabra y me pareció oportuno intentar un cierre desde Mc 3, 31-35.

Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera». Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Hice un sencillo dibujo en la pizarra sobre el pasaje evangélico, y lo dramaticé rápidamente, para llegar a la conclusión sobre el estilo de vida en fraternidad que propone Jesús superando los vínculos sanguíneos.

Trasladamos el texto citado al contexto vital y comenzaron a surgir preguntas de los alumnos, hasta que me detuve en una de ellas, realizada por Priscila:

- Si todos somos hermanos, por qué a ustedes se los llama hermanos y entre nosotros no es así?

Valoré positivamente la pregunta y comenzó una lluvia de respuestas, hasta que otra alumna,

María Emilia, respondió:

-Porque ellos nos recuerdan con su presencia lo que nosotros nos olvidamos, que todos somos hermanos...

Creo que ya no hay nada que agregar, tanto la pregunta de Priscila, como la respuesta de María Emilia, nos ponen de frente ante la originalidad permanente de nuestra identidad vocacional... lo percibieron dos niñas de trece años, un lunes de octubre de 2015.

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