Oramos con el Corazón de Cristo - Diciembre ‘15


1.- Ambientación

Esta celebración quiere conmemorar el comienzo del año jubilar de la misericordia, una experiencia profunda de gracia y de misericordia divina que se prolongará a lo largo de todo este año. En comunidad acogemos la invitación del Papa Francisco a experimentar de un modo muy especial la misericordia de Dios, misericordia que queremos difundir por doquier.

2.- Himno

Aunque yo dominara las lenguas arcanas

y el lenguaje del cielo supiera expresar,

solamente sería una hueca campana si me falta el amor.

SI ME FALTA EL AMOR, NO ME SIRVE DE NADA

SI ME FALTA EL AMOR, NADA SOY (2)

Aunque todos mis bienes dejase a los pobres

y mi cuerpo en el fuego quisiera inmolar,

todo aquello sería una inútil hazaña si me falta el amor.

SI ME FALTA EL AMOR, NO ME SIRVE DE NADA

SI ME FALTA EL AMOR, NADA SOY (2)

3.- Lectura de la Palabra de Dios: El jubileo anunciado en el Antiguo Testamento: Levítico 25,8-10

Deberás contar siete semanas de años –siete veces siete años– de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes –el día de la Expiación– ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia.

4.- Salmo responsorial: Isaías 61,1-4,10

Con Jesús, anunciamos el año de las misericordias del Señor.

R/Llamados a proclamar un año de gracia del Señor.

El espíritu del Señor Dios está en mí,

porque el Señor me ha ungido. R/

Me ha enviado a llevar

la buena nueva a los pobres,

a curar los corazones oprimidos,

a anunciar la libertad a los cautivos,

la liberación a los presos;

a proclamar un año de gracia del Señor. R/

A consolar a todos los afligidos,

a dar a todos los afligidos de Sión

perfume de alegría en lugar del vestido de luto,

alabanza en lugar de espíritu abatido. R/

Yo salto de gozo con el Señor,

mi alma se entusiasma con mi Dios,

porque me ha puesto los vestidos de la salvación,

me ha envuelto en el manto de la justicia,

como un recién casado se ciñe la diadema

o una novia se adorna con sus joyas. R/

Gloria al Padre…

5.- Pregón del Año Santo de la Misericordia

Se enciende el cirio pascual, que puede hacerse presente en la capilla durante todo el año jubilar. A sus pies pueden ponerse los cuadros del Padre Coindre y del Hermano Policarpo como modelos de misericordia para nuestra comunidad corazonista. A continuación se proclama el pregón del Año Santo del papa Francisco:

“Con gran alegría os anuncio el comienzo del Año Santo de la misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.

Les anuncio este Año Santo extraordinario para vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida.

La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo.

En este Año Jubilar que la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: “Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos”

6.- Oración de la comunidad: Oración del papa Francisco para el año jubilar

Señor Jesucristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos

como el Padre del cielo,

y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.

Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.

Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo de la esclavitud del dinero;

a la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura;

hizo llorar a Pedro luego de la traición,

y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia

la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios

que manifiesta su omnipotencia sobre todo con la misericordia:

haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor.

Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad

para que sientan sincera compasión

por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:

haz que quien se acerque a uno de ellos

se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción

para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor

y tu Iglesia pueda llevar la Buena Nueva a los pobres

proclamar la libertad a los prisioneros y restituir la vista a los ciegos.

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,

a ti que vives y por los siglos de los siglos. Amén.

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