Jóvenes Misioneros Corazonistas

En el mes de enero (del 4 al 15) se desarrolló una nueva Misión Cor Jesu, con jóvenes exalumnos del Colegio Sagrado Corazón de Venado Tuerto. Se trató de la segunda vez que misionan en el barrio San José de Isla Verde, en la provincia de Córdoba (Argentina). Nos han preparado tres videos para que nosotros también podamos experimentar la alegría vivida en esos días y dar gracias a Dios por estos jóvenes y por los frutos de su apostolado.

Resumen en fotos de la misión:

Celebración del día de Reyes:

Los misioneros y “La alegría del Evangelio”:

Además el Hno. Roberto, asesor del grupo, nos cuenta un hecho muy especial que pasó en los últimos días de la misión:


Las pequeñas manos del Espíritu

Como estaba previsto, el jueves 14 de enero se celebró la misa de despedida del grupo misionero CorJesu de Venado Tuerto, culminando así la misión por este año, que se había iniciado el lunes 4.

Hacia el final, el P. José L. Díaz (párroco de Isla Verde), pidió a los niños ubicarse frente al altar de cara a la feligresía asistente, y a los misioneros frente a ellos, de rodillas. Entonces pidió a los chicos que extendieran sus brazos sobre los misioneros y repitieran con él sus expresiones de bendición.

Fue, para mí, el momento conmovedor de la misión CorJesu en Isla Verde 2016.

“Si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 18,3).

Me sentí invadido por el Espíritu. Él estaba allí. Es como si los niños expresaran sus deseos afectuosos y nos enviaran a ser felices, porque el Espíritu así se los dictaba. Y debió ser por ello que lo hicieran con mucha seriedad, aunque sin dejar de sonreír.

Se les veía dirigir la mirada hacia cada misionero que se le había adentrado en el corazón y en su almita necesitada de afectos, amor, cuidado y del soplo de Dios en forma de remera blanca y textos y dibujos rojos.

Ya estoy viejo para sentimentalismos… pero fue un momento especialísimo. No sé por qué se me vino a la memoria el pasaje del bautismo de Jesús que celebramos el domingo pasado: “Éste es mi Hijo muy amado en el que me complazco” (Mt 3,17). Sentí que el Espíritu decía eso de cada uno de los misioneros, inclusive de mí, que me siento más bien misionado.

Si bien oculté mi emoción con mis manos, no pude resistirme a pensar en el fuerte compromiso que eso significaba para todo el grupo: hay que redoblar esfuerzos para compartir la fe en pañales de una infancia, la fe entusiasta de una juventud comprometida y mi pobre fe que se ha alimentado estos días de una y de otra, lo que me hace apropiarme y apropiar para cada uno de los 19 jóvenes misioneros, la expresión evangélica “éste es mi hijo preferido”. Y así lo siento, así lo quiero y así se lo pido al Espíritu que guía nuestro peregrinar de una Iglesia en salida, con el corazón en Dios y los pies en el barro (nunca más exacta la expresión en este año de inundaciones en Isla Verde).

¡Ametur Cor Jesu! ¡Ametur Cor Mariae!


(Dedicado a mis queridos misioneros de Isla Verde 2016: Meri, Tomy, Pauli, Rodri, Emi, Maqui, Rafa, Juan, José, Cami, Rino, Ari, Mile, Juli, Giuli, Luigi, Goli, Maca y Meli)

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