Primer viernes del mes: Hagan lo que Él les diga


1.- Ambientación

En este primer viernes del mes de mayo nuestro pensamiento se dirige a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.


2.- Himno

¡Oh, Corazón!, amor de los que buscan

en Cristo la verdad y el buen camino,

enciende en el amor a los que luchan

por encontrar la vida de tu hijo.

Húndenos en tu entraña jubilosa,

báñanos en la luz del evangelio

y prolonga en nosotros la gozosa

misión de proclamarlo al mundo entero. Amén.


3.- A modo de Salmo

Lector 1º: En la travesía ilimitada del desierto, una mujer vestida de sol, frágil como un lirio, rápida como una gacela, corría detrás y delante, alentando nuestra marcha. Y sólo nos decía:

Todos: Hagan lo que Él les diga.

Lector 1º: De vez en cuando se concentraba profundamente sobre la arena. Y escuchaba.

Lector 2º: ¿Qué escuchas mujer atenta, qué sonidos oyes tú de palabras sobrehumanas que te ponen tan radiante como el sol del mediodía, y te dan la ligereza del que no tiene equipaje?

Lector 1º: Y ella sonriente repetía:

Lector 2º: Hagan lo que Él les diga..


4.- Proclamación del Evangelio

María nos ayuda a vivir este Año Santo de la misericordia. Los textos del evangelio nos guían…


  • Lucas 1,39-42. 45-48.

María se pone en camino con el pueblo de Dios para transmitir el júbilo y la misericordia de Dios a Isabel. Su canto estuvo dedicado a la misericordia que se extiende “de generación en generación”. También nosotros estábamos presentes en aquellas palabras


  • Juan 2,1-5

En Caná se nos invita a vivir la alegría de un jubileo. María, siempre atenta y solícita, logra que una fiesta que estaba a punto de fracasar por falta de vino vuelva a lucir con todo su esplendor. Y para que la boda sea un jubileo unas palabras de María: Haced lo que él os diga.


  • Juan 19,25-27

Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios.


5.- Preces

Rezamos por las intenciones del Apostolado de la Oración:

  • Para que en todos los países del mundo las mujeres sean honradas y respetadas y sea valorizado su imprescindible aporte social.

  • Para que se difunda en las familias, comunidades y grupos, la práctica de rezar el santo Rosario por la evangelización y por la paz.


Rezamos por las vocaciones:

  • A Ti nos dirigimos, Madre de la Iglesia, Haz que algunos jóvenes escuchen la voz apremiante de tu Hijo: "Sígueme". Haz que tengan el valor de dejar sus familias, sus ocupaciones, sus esperanzas terrenas y sigan a Cristo por el camino que Él les señale.


Rezamos por los enfermos:


Por mediación de María, salud de los enfermos, rezamos al Señor por nuestros enfermos y todos aquellos que se encuentran en dificultad. A cada invocación respondemos: Ruega por nosotros
-Corazón de María, modelo acabado de fidelidad al Señor.
-Corazón de María, consagrada por excelencia.
-Corazón de María, que perseveraste en la intimidad de tu Señor.
-Corazón de María, prenda de esperanza y fidelidad.
-Corazón de María, madre y educadora.
-Corazón de María, ofrenda total y fuente de gracia divina.
-Corazón de María, camino hacia la perfección de la caridad.
-Corazón de María, la que sabe guardar la Palabra.
-Corazón de María, don de Jesús en la cruz.

6.- Conclusión

Padre nuestro, que encontraste en la Madre de tu Hijo el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de tu mismo amor, te pedimos que como hijos suyos seamos testigos y difusores de tu misericordia. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo su hijo y nuestro hermano.

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