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November 4, 2019

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Tinkunaco 2016

6/18/2016

Afortunadamente, cuando decimos “Tinkunaco” sabemos ya todos a qué nos referimos: al encuentro pastoral que se realiza una vez al año en Venado Tuerto, con alumnos que cursan el último año de Secundaria en nuestros colegios. El objetivo del mismo es múltiple pero integrado:

  • Ayudar a los jóvenes a hacer una síntesis de lo que han aprendido en su paso por el colegio y así poder comprender qué es ser Corazonista, es decir, comprender nuestro carisma.

  • Ayudarles a descubrir en la entrega al prójimo el sentido de la vida, e integrar esa orientación como pieza clave de su futuro.

  • Favorecer el encuentro con Cristo que quiere que vivan sus vidas como una verdadera “vocación cristiana” y no sólo como una “elección laboral”.

Este año el encuentro tuvo lugar del 20 al 22 de mayo y contamos con 45 participantes, chicos y chicas, de todos los colegios. Pero la novedad vino marcada por la participación de una decena de jóvenes exalumnos como “animadores” del encuentro. A ellos, que ya vivieron en su momento el Tinkunaco, les hemos confiado la tarea de llevarlo adelante, con el respaldo de los hermanos y laicos miembros del Equipo de Animación Pastoral.

 

Este hecho lo vivimos en el EAP como un logro y un mojón importante en el camino: Aquellos jóvenes a los que se dirigió nuestra acción pastoral en cada colegio y a nivel de Provincia durante tantos años, ahora se vuelven “colaboradores” en esa misma tarea. Los felicitamos por el compromiso y alegría con que asumieron el desafío, y dejamos que sean dos de ellos quienes den su propio testimonio:

 

“Ser animadora de este Tinkunaco fue una gracia enorme para mí. Pude vivir a flor de piel el servicio y sentir así que soy un ser amado y capaz de amar, reconociendo a Jesús en los demás. Redescubrí que ser Corazonista es formar parte de una hermosa familia en Cristo. En esta familia me sentí cómoda con los demás y conmigo misma. Sentí que podía gritar con pasión lo mucho que amo a Jesús y cómo cambió mi vida. Sobre todo, pude compartir con los chicos el testimonio de mi Tinkunaco, en el que Dios se hizo patente en mis peores momentos y su respuesta sanadora ante la perseverancia en la fe.”