Gestos proféticos por todo el mundo



El tema del capítulo general de 2012 fue Una llamada a una misión profética. El capítulo general pidió a cada provincia o delegación realizar un discernimiento para crear un plan de acción orientado a responder proféticamente al menos a una necesidad urgente de los niños y jóvenes, bien sea en una o varias de las obras existentes o creando una nueva. Además de elaborar dicho plan de acción, cada entidad debía someterlo a la aprobación del consejo general, ponerlo en marcha y presentarlo en la conferencia general de octubre de 2015.


El capítulo, además, pidió al consejo general difundir por todo el instituto dichos planes y “favorecer eventualmente la obtención de las ayudas necesarias para la puesta en marcha de estas iniciativas”. Ha llegado, pues, el momento de publicar las iniciativas puestas en marcha por las distintas entidades con el fin de responder a la llamada del capítulo a una misión profética.


Dicen que la parte sumergida de un “iceberg” es diez veces más grande que la parte visible. Del mismo modo, las acciones que presentamos en estas páginas constituyen solo una pequeña parte de la misión profética global que el Instituto realiza en los 32 países en los que está presente.


Pueden observar que se trata realmente de pequeños proyectos, de acciones sencillas pero bien significativas que constituyen un “plus” para los beneficiados. Estas acciones subrayan que nuestra misión es profética en la medida en que somos capaces de mirar especialmente a los niños y jóvenes más necesitados con una mirada de afecto que se traduce en hechos concretos. Ellas nos recuerdan que en todas nuestras obras estamos llamados a preferir a los más pequeños, los más necesitados, las y los afectados por diferentes carencias, ya sea que se encuentren en dichas obras o fuera de ellas. Ellas nos apremian a educar siempre y en todo lugar en la misericordia, la justicia y la solidaridad.


¡Enhorabuena a todos los obreros de la misión del Instituto comprometidos en estas nuevas iniciativas! ¡Enhorabuena a quienes siguen apoyando las demás obras! ¡Gracias a todos y a todas por su generosa entrega! Que el Espíritu nos siga guiando y fortaleciendo para que seamos siempre testigos del gran amor del Padre que se nos ha revelado sobre todo en su Hijo Jesús. Que nuestro corazón se asemeje cada vez más al Corazón de Jesús, bueno, humilde y lleno de compasión.


Hno. José Ignacio Carmona Ollo, s.c.

Superior general.

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