Testimonios de Pascua Joven de Venado Tuerto y Lomas de Zamora

7/10/2019

VENADO TUERTO:

 

Pascua Joven: cinco días donde podemos ver almas acercándose a Cristo; jóvenes que tienen el corazón cómodo, porque saben que se encontrarán con Dios.

 

Me encanta llegar y ponerme a pensar en que cada uno de los chicos va a tener una conversación con Dios totalmente distinta a la de su par, pero que a su vez Dios está obrando en ellos de manera similar para que puedan compartir y acercarse más a Él en comunidad. Pienso en que más allá de ser un retiro de casi 200 jóvenes, cada uno está en su propio retiro, en su desierto con Dios.

 

Una vez más pude ser instrumento del Espíritu Santo como servidor, cuidando que cada uno pueda tener ese encuentro real y verdadero con Cristo. Me llena el corazón de esperanza y de amor notar que Dios es quien obra, ¡es Él quien está transformando cada corazón!

 

El Señor se encarga de que todo salga bien, pero a cada uno de los servidores nos regala la posibilidad de “ponernos a su disposición, ser instrumentos suyos”.

 

A lo largo de cada día durante el retiro me voy sorprendido, porque se empieza a ver como Dios les fue tocando el corazón a cada uno y no deja uno sin removerle el corazón: a cada uno de los que hacen el retiro, a los servidores y a los organizadores… se encarga de estar ahí, cambiando nuestro corazón, para cada uno. No es un retiro de jóvenes organizado por jóvenes, es un retiro que Dios prepara para que los jóvenes vivan verdaderamente la muerte y Resurrección de su hijo, son cinco días donde Él nos muestra todo el amor que nos tiene en cada detalle.

 

Cada Pascua Joven para mí es distinta, en cada una aprendo más de Dios y de lo que Él quiere para mí. Esta es mi séptima Pascua Joven, pero por momentos puedo decir que parece ser la primera, esos momentos donde se me pone la piel de gallina de cómo Dios me sorprende, esa sensación que tenemos cuando nos pasa algo muy lindo por primera vez. En esta ocasión pude vivir la Semana Santa desde el servicio, el servicio incansable que en realidad es amor incansable. Sirviendo pero no a cada uno de los chicos, sirviendo a Dios. Cada una de las acciones acompañadas de una oración; el cansancio, los dolores, la incomodidad se convierten en Oración y el Señor se vale de eso para convertir a las almas.

 

¡Feliz de Servir a Cristo! ¡Agradecido de ser su instrumento en Pascua Joven! Y con un corazón fervoroso de su amor al ver almas acercándose a él.

 

Patricio Covernton

Hace varios años que tengo la gracia de participar del retiro de Pascua Joven en Venado Tuerto, que se viene llevando a cabo en el colegio Sagrado Corazón. Cada año lo viví desde un lugar distinto: primero como pascuante, después como coordinadora de grupo dos años y este último fui servidora. Cada rol tiene su encanto pero definitivamente no hay nada como servir. La alegría de darte a los demás, la conciencia de saber que, a pesar del cansancio y el esfuerzo, estás jugando un papel fundamental en la conversión de los corazones de los chicos, ofreciendo el trabajo, dándote por amor. El encontrarme sucia, cansada, dolorida y demás, no significaba nada cuando terminaba el día y me iba a dormir contenta y en paz.

 

¿Cómo viví esta PJ 2019? Viví pensando en los demás. Puede sonar como una respuesta sencilla, pero fue el lugar en el que más me sentí identificada con Cristo crucificado. ¡Además de que el Señor me regaló la posibilidad de trabajar con un grupo humano excelente! Con los “servis” cada dificultad, contratiempo o imprevisto se sobrellevaba de la mejor manera, en un clima de serenidad, alegría y mucha música. Sobraron las canciones improvisadas cuando faltaron milanesas y pan.

 

Contamos también con la ayuda de muchos padres que se ofrecieron a ayudarnos cada día para cocinar. Venían siempre con muchos ánimos de servir y colaborar en cualquier cosa que hiciera falta.  Hasta hubo un grupo que un día en el que falto comida, nos mimó comprándonos empanadas.

 

Lo difícil es volver a casa. Uno retoma a la rutina y el servicio que estaba dispuesto a dar con tanta entrega y alegría en esos 4 días de PJ no es el mismo que está dispuesto a dar a su familia. Pero esa es la cruz a la que Jesucristo nos llama. Podríamos decir que esta PJ fue un entrenamiento solamente. Ahora empieza la verdadera Pascua.

 

Catalina Sotz

 

 

 

LOMAS DE ZAMORA:

 

Durante la pasada semana Santa se ha vivido nuevamente la experiencia de Pascua Joven en la diócesis de Lomas de Zamora. Se trata de un retiro de impacto para jóvenes de entre 15 y 23 años de edad en el cual, del jueves Santo al domingo de Pascua, se vive intensamente el significado de cada día de una forma particular.

 

Este encuentro tiene la particularidad de que es llevado a cabo por otros jóvenes que también están buscando encontrarse con Cristo resucitado y construir una fe cada vez más ardiente y madura. Es la segunda vez que se realiza el encuentro a nivel diocesano y asistieron jóvenes de distintos lugares de la diócesis. Los mismos participan de charlas, dinámicas, desiertos (momentos de espiritualidad personal), de una experiencia de misión y de las celebraciones de todos estos días.

 

Este año pudimos contar con la colaboración y acompañamiento de algunos hermanos: El Hno. Leonel Cárdenas, que llevó adelante una charla con ejercicios de meditación del día viernes, y el Hno. Mario Gassmann, que estuvo acompañando a los jóvenes. Además, entre los participantes del retiro contamos con integrantes de distintos grupos que pertenecen al carisma Corazonista, algunos de ellos ex alumnos de los colegios de la diócesis, de quienes dejamos un breve testimonio:

 

  • “Pascua Joven fue recordar, pasando por nuestros corazones, el dogma central de nuestra fe. En cierta forma, fue como estar perdida y reencontrarme en su abrazo de nuevo” (Pilar Kokil – ex alumna de Temperley)

  • “Fue una experiencia que me sirvió para reafirmar mi relación con Jesús y mi vocación corazonista” (Lucía Scofano – ex alumna de Lomas de Zamora)

  • “Este año tuvimos la posibilidad de vivir una Pascua distinta. Varios dejamos las actividades de nuestras parroquias para vivir juntos, con otros jóvenes de la diócesis, la Semana Santa. Tuvimos momentos de meditación personal, charlas, compartir en grupo y misión. Realmente se pudo reflexionar y acompañar a Jesús en el camino de la Cruz, y el domingo, una vez que resucitó, se vio esa alegría, todos saltando y cantando "¡Que viva Cristo!", por esa emoción de saber que Él se entregó por nosotros y venció a la muerte. Fue una experiencia muy linda y enriquecedora.” (Josefina Gorrini – ex alumna de Temperley)

 

Tenemos la gracia de Dios de que los jóvenes que participan en este tipo de encuentros quedan muy contentos con la experiencia, se hace notar en ellos la alegría del resucitado que tanto debe caracterizar a los cristianos.

 

Agustín Dicundo

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