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Crónica de un encuentro: enviados a dar vida

El Carisma Corazonista nos convocó una vez más en torno al Corazón de Jesús, para hacer su amor presente en nuestras relaciones y confiar en Él. Para ello las docentes de Nivel Inicial de Argentina y Uruguay participamos de un encuentro realizado en el colegio Manuel Belgrano de Temperley los días 15 y 16 de abril. Recorrimos las distancias que nos separan en auto, camioneta, ferry… entre mates, risas y charlas. Llegamos desde diferentes lugares con deseos de compartir y la convicción de ser llamadas por Dios.


El sábado, luego de un rico y abundante desayuno, con la panza llena y el corazón contento, comenzamos a disfrutar de diferentes momentos. Dinámicas en pequeños grupos nos invitaban a conocernos, a compartir experiencias de vida y anécdotas, a aportar vivencias de cada centro…



La Palabra se hizo música y baile cuando cantamos “Si tuviera fe como un granito de mostaza” (Mt 17, 20), la cita del Evangelio que sería nuestro hilo conductor. Especialmente significativo fue un tiempo de encuentro con uno mismo: abrazar, mirar, contemplar nuestra niña interior, escucharla y que nos escuche, volver por un instante a la magia de sentirse niño… y poder compartir todo ello con otra compañera de camino.


Tras el almuerzo, con la visita al Museo Corazonista recorrimos nuestros inicios e historia a través del tiempo. En lo personal, diferentes objetos, vestimentas y fotografías me transportaron a mi escolaridad en el colegio de Venado Tuerto, lo que hizo brotar en mí sentimientos de nostalgia y alegría por seguir formando parte de esta familia. Más adelante, reunidos por colegios, visualizamos la semilla que deseamos que germine en nuestras comunidades y por la que trabajamos, con esperanza y confianza.


Terminamos la jornada con una oración contemplativa en la capilla, para poder perdonar y perdonarnos. Fue sanador dejarnos abrazar por Cristo que habita en cada uno de nosotros, abandonarnos en sus brazos aceptando su voluntad, dejándonos conducir por su eterno y maravilloso amor. Porque allí es… “Donde el corazón empezó a latir, donde el corazón espera y siente, donde el corazón busca la raíz…”


Llegó el domingo, día de celebración. Compartimos la Eucaristía festiva organizada con el aporte de cada grupo. Allí sentimos la voz de Jesús que nos decía: “La paz esté con ustedes… felices los que creen sin haber visto” (cf. Jn 20, 26.29). Y así llegó la hora de partir entre despedidas y abrazos. Recorrimos las mismas distancias que nos trajeron hasta aquí, pero cada una volvió a su hogar con el corazón lleno de alegría y el deseo de multiplicar la semilla de esperanza, fe y amor en cada uno de nuestros niños, porque Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, el Reino de Dios pertenece a los que se parecen a ellos” (Mt 19, 14).


Vanina Allovatti

Nivel Inicial, Venado Tuerto




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