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Mi trayectoria lectora en mi vida y en mi profesión

Cuando uno contempla todo lo que tiene, lo que ha adquirido, en lo que se ha transformado en esta trayectoria como docente Corazonista… no puedo dejar de agradecer a Dios por pertenecer a este lugar.


Hace más de treinta años que ejerzo mi profesión de docente de Nivel Inicial en Venado Tuerto. Cuando me inicié debo reconocer que leía muy poco, lo necesario. Pero con el transcurrir de los años fui incorporando la lectura como una compañía indispensable. Así como mi corazón fue cultivando el amor de Jesús, los libros fueron sembrando conocimiento y admiración por algunos autores, alimentando mi aprendizaje, mejorando mi escritura y oralidad. Por eso debo agradecer a las personas que fueron impulsando este hábito tan valioso: mis directivos, mis compañeras, mi esposo (un gran lector y el primero en regalarme libros) y el tan querido Hermano Sebastián, con quien tenía charlas tan nobles sobre ortografía, escritura y literatura, su recuerdo está presente en mi caminar docente.


La lectura ha sido una de mis aliadas preferidas en mi profesión y en mi vida. En mi profesión ha tenido un valor especial, no sólo por enriquecer mis capacidades y poder perfeccionarme, sino también en el compartir con quienes convivo a diario en la jornada educativa. En mi vida, la lectura ocupa ese momento especial para encontrar paz, dar lugar a la recreación y poder inundar mi interior con historias asombrosas. Como todos sabemos, la lectura nos ayuda a ejercitar la memoria, a fortalecer la concentración, a liberar nuestras emociones… y a mí, además, me mantiene activa, ampliando mi pensamiento crítico.


Pasaron por mis manos un gran abanico de libros, desde los clásicos a las novelas policiales, las de historias verídicas, las referidas a la educación, entre otras. Pero si tengo que mencionar un libro por sobre todos, sin dudar digo que es la Biblia. Libro al que accedí en estos últimos años por esta extraordinaria profesión y por convertirme en catequista. En el Antiguo Testamento, lleno de tanta historia, cada palabra que leo fortalece mi fe y me ayuda a ser consciente de mi relación con Dios. En el Nuevo Testamento encuentro, a través de sus textos, a mi gran referente: Cristo. Es allí, con sus enseñanzas, donde puedo descubrir su amor incondicional que me sana, me guía, me ayuda a enfrentar los problemas y a buscar soluciones con tranquilidad, para tener una vida cristiana con la paz interior que todos necesitamos.


Para finalizar, me resta decir que, en mi rol de maestra jardinera, leerles a los pequeños me convierte en un puente donde encuentro una maravillosa manera de vincularnos. Siento que no sólo estoy enseñando, sino que también estoy contribuyendo a una educación transformadora, siempre amparada por el carisma del Sagrado Corazón.


Patricia Cristina Druvetta

Docente de Nivel Inicial, Venado Tuerto

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