Retiro de discernimiento vocacional: un antes y un después

El sábado 18 y el domingo 19 de junio varios jóvenes tuvimos la gracia de participar en un retiro junto a los hermanos colombianos Camilo y Juan David. Un retiro de discernimiento que para todos significó un antes y un después. En el mismo se hicieron actividades teóricas, prácticas, artísticas, de reflexión y de contemplación.


Desde lo personal una de las principales cuestiones a destacar es la de la fraternidad, una fraternidad que es tal que muchos, a pesar de no conocernos previamente, nos sentíamos como hermanos de toda la vida. No hay dudas de que la fraternidad nos abre a los demás y sobre todo si esta fraternidad tiene a Cristo como centro, que nos ha hecho a todos hermanos.



Todos nos llevamos un mensaje muy importante, estamos llamados a hacer presente a Cristo en la sociedad y en el entorno que decidamos vivir. Ya sea como religiosos o como laicos en la vida matrimonial, es Cristo quien nos ilumina y quien enciende nuestras llamas para ser luz del mundo. Vivimos en una sociedad que nos lleva a tener una vida muy rutinaria, muy consumista, muy relativista y muy agobiada; el retiro nos ayudó a hacer un parate y a reflexionar: ¿qué es lo que realmente queremos?, ¿cuál es la voluntad de Dios para nosotros?, ¿estamos haciendo la voluntad de Dios o nuestra propia voluntad? Se trata de una reflexión que recién comienza y que hay que seguir profundizando. Si hay algo de lo que nos quedó bien claro (y de lo que todos estamos seguros) es que la felicidad plena sólo se puede encontrar a través de Cristo.


Por último, tratamos la cuestión del dar gracias: conocer y reconocer todas las maravillas que Dios nos pone en el día a día a pesar de algunas cosas malas que nos puedan pasar. Siempre reconocer la grandeza de Dios, hasta en los gestos más pequeños.


Estamos todos muy contentos de haber tenido la oportunidad de poder vivir esta experiencia inolvidable y si hay algo en lo que todos coincidimos es que queremos más experiencias de este tipo. Tenemos sed de Dios, sed del del Amor de Cristo que sana. Damos gracias a todos los hermanos del Sagrado Corazón por darnos esta hermosa oportunidad de vivir en comunidad y, sobre todo, de vivir en familia. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confió!


Thomas García

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