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SER HERMANO

 

«Estos religiosos están llamados a ser hermanos de Cristo,

profundamente unidos a Él, primogénito entre muchos hermanos (Rm 8, 29);

hermanos entre sí por el amor mutuo y la cooperación al servicio del bien de la Iglesia;

hermanos de todo hombre por el testimonio de la caridad de Cristo hacia todos,

especialmente hacia los más pequeños, los más necesitados;

hermanos para hacer que reine mayor fraternidad en la Iglesia»

Juan Pablo II, Vita Consecrata 60

 

Los Hermanos del Sagrado Corazón somos personas que hemos descubierto la centralidad de Cristo en nuestras vidas y por eso nos hemos consagrado a Él. Hacemos voto de castidad porque el amor de Dios llena nuestro corazón y nos llama a un amor universal, como el de Jesús. Hacemos voto de pobreza porque todo lo poseemos en común y vivimos en actitud de desprendimiento; porque Cristo es nuestro único tesoro. Hacemos voto de obediencia para buscar juntos la voluntad de Dios y estar disponibles para los hermanos.

 

Vivimos en comunidades fraternas, compuestas por personas de diferentes edades y nacionalidades. Juntos dedicamos nuestras vidas a la evangelización de los niños, adolescentes y jóvenes, por medio de la educación: “Cristo nos une a su misión, infunde un amor que hay que propagar” (Regla de Vida, Art. 2).

 

Formar parte del Instituto hoy es

creer en el amor de Dios, vivir de él y difundirlo:

es, en cuanto religiosos educadores, contribuir a la evangelización,

principalmente por la educación de los niños y jóvenes.

Regla de Vida, Art. 13

 

 

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