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Cristo nos reúne en comunidad, testimonio de un retiro vocacional

  • comunicacion209
  • 11min
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Los días 1 y 2 de noviembre participé de un retiro vocacional del grupo de “Ven y Verás” en el Colegio Belgrano de Temperley. Una experiencia con los Hermanos del Sagrado Corazón. Al concluirlo, en un encuentro informal, los hermanos me preguntaron: “¿El retiro cumplió con tus expectativas?, ¿qué preguntas tienes para hacernos?”


Yo emprendí el viaje al retiro con emoción, con fuego en el corazón, con muchas ganas, sabía que era algo súper nutritivo para mí. Hacía tiempo que quería conocer a los hermanos, honestamente me sorprendió la cantidad de cosas que hacen en su comunidad y externamente para quienes los rodean, incluso a distancia; ¡nunca lo hubiera imaginado! Con tanta humildad al expresarse y tanta sencillez, no conocía nada sobre ellos; tampoco que se preparan tanto estudiando, no sabía que ejercían la docencia. No tenía preguntas para hacerles, simplemente los observé al detalle, cómo son, cómo se manejan…



Durante el retiro, hice tanto enfoque en lo que se me compartía sobre Dios que me dejé llevar y conducir por el Espíritu. Me dejó mucha paz en el corazón y nuevos aprendizajes, me sirvió para interactuar con quienes fueron mis compañeros, mi “comunidad”, para conectar con ellos, conocerlos y, sobre todo, conocerme a mí mismo. En ese sentido, pude ver qué espacios de mi vida y corazón necesitan ser más iluminados, lo que me falta y donde estoy parado también. Pero también necesito conocer más sobre la comunidad y la importancia que tiene en la vida de cada uno.


Me encantaron los temas que se trataron, la dinámica del encuentro, los tiempos, las explicaciones, la comida, las instalaciones, el obsequio del libro de la Palabra diaria, la misa que tuvimos, el rezar laudes (que fue la primera vez que lo hice). Muy bien resuelto todo, por lo menos para mí, que es la primera vez que participo. Simplemente me encantó todo.



Me animé a ir y Jesús me hizo muchos regalos: un compañero me dijo que le devolví la pasión que una vez tuvo por las cosas de Dios, otros chicos que les encantó el testimonio que compartí, que les sirvió mi experiencia… me llenó mucho sentirme valorado. Fue un hermoso regalo de Dios y yo, la verdad, no hice nada: simplemente me dejé conducir por el Espíritu.


Además, el retiro me deja un gran pantallazo sobre cómo son los hermanos, cómo se manejan. Doy gracias a Dios por la misión educativa que realizan con su vocación llena de entrega. Son serviciales y caritativos “al mango”; es hermoso abrirse con ellos porque no te vas a sentir juzgado para nada, todo lo contrario, te dan unos mimos al corazón y hasta te dan una mano para mostrarte el sendero de la vida que te lleva a Cristo. No tengo más que palabras de agradecimiento por la manera en que se han brindado conmigo y con todos.


Ya tengo ganas de volver pronto, muy bello todo. ¡Mil gracias!


Ramiro Monesterolo

Provincia de Córdoba



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