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Sesión Internacional del Carisma 2026

  • 6 jul
  • 5 min de lectura

Del 12 al 26 de abril se realizó en São Paulo, Brasil, la Sesión Internacional del Carisma (SIC) 2026, que reunió a treinta y cinco hermanos y laicos Corazonistas de los países de la Conferencia de América Latina y España (CALE). De nuestra Provincia de América Austral, participamos Evangelina Albornoz (vicedirectora de Villa General Belgrano), Luciana Cogorno (administración central), Manuela Costa (secretaria de Primaria de Montevideo), Verónica Escaron (psicóloga de Lomas de Zamora) y Carolina Sims (vicedirectora de Primaria de Venado Tuerto).


El carisma ayer, hoy y mañana

 

En las sesiones, conocimos la historia del carisma desde su origen y cómo ha evolucionado en estos doscientos años. Profundizamos en la vida y obra de nuestro fundador, el Padre Andrés Coindre, y de las personas que lo acompañaron en su tiempo.

 

Compartimos con alegría y orgullo la forma en la que hoy se manifiesta el carisma Corazonista en distintas partes del mundo. Entendimos cómo cada uno, desde su lugar, es importante y responsable de la misión y de la vida de los niños y jóvenes que acompañamos.

 

Y, finalmente, soñamos con el futuro, visualizando lo que queremos para nuestra obra. Entendimos que lo que pase mañana depende de las semillas que plantemos hoy. Abrazamos nuestra vocación de educar a los niños y jóvenes, de hacerles conocer la fe y el amor de Dios, y de darles esperanzas en el futuro. Renovamos nuestro compromiso y responsabilidad en esta Familia Carismática Coindre que formamos todos.

 


Una comunidad que se hizo familia

 


Entre los participantes tuvimos la oportunidad de vivir un encuentro imposible de imaginar en otro ámbito o momento de nuestras vidas. Nos separaban distancias territoriales, culturales, idiomáticas, etarias… pero, aun así, desde el primer momento sabíamos que existía algo que nos hacía una verdadera “tripulación” de la “Misión Corazonista”. Cada rutina diaria se condimentaba con la riqueza del intercambio de vivencias personales. El comedor fue testigo de cómo se tornó una necesidad acercarnos a quienes no conocíamos aún para empaparnos de sus costumbres y gustos.

 


La vida siguió y con ella algunos imprevistos en casa, que desde lejos se hacían más hondos y pesados. Pero el grupo supo tener gestos de cercanía que calmaban el alma. La contención, el respeto y el afecto de todos siempre fue constante durante toda nuestra estadía. Se hicieron visibles las fortalezas y debilidades de cada uno, pero todo se puso a disposición para la convivencia.

 

Nos trajimos una necesidad nueva: la de seguir conectados, de estar atentos a los días especiales para cada lugar y participante. En definitiva, “de estar” más allá de la distancia.

 


Distintas culturas, un mismo Corazón

 

Además de compartir vivencias cotidianas y anécdotas con los participantes de los diferentes lugares, tuvimos la oportunidad de conocer más acerca de sus países y de las obras Corazonistas presentes en ellos.

 

Cada delegación contó con un día especial para realizar su presentación. Durante toda la jornada se destacaban pequeños detalles de cada cultura: en la oración de la mañana, el desayuno, el almuerzo, la misa y los distintos encuentros cotidianos. Luego de la cena, llegaba el gran momento de una de las delegaciones, donde cada grupo daba lo mejor de sí para acercarnos un poco más a su realidad y tradiciones. A través de la decoración, la gastronomía, los souvenirs y las distintas expresiones culturales, el espacio se llenaba de color, vida, fraternidad y unión.

 

Destacamos un aspecto concreto de cada presentación, ordenadas según se produjeron:


  • De Colombia nos impactó especialmente su alegría y la energía transmitida a través de la danza, que logró contagiar entusiasmo a todos los presentes.

  • En lo que respecta a nosotros, América Austral, presentamos cada una de nuestras instituciones buscando compartir cómo son y de qué manera vivimos el espíritu Corazonista en cada una.

  • España nos mostró su cultura y sus hermosas instituciones. Destacamos el amor y el orgullo con el que viven y transmiten la obra de la Fundación Corazonista.

  • De Perú fue muy significativo escuchar el amor con el que hablaban de sus obras, destacándose especialmente el gran trabajo que realizan en Lagunas.

  • Por último, fue el turno de Brasil, los anfitriones. Se destacaron su alegría, su música y su amor por la danza. Pudimos descubrir la diversidad de sus obras y cómo mantienen una misma identidad más allá de sus diferencias.




Descubriendo la fe y el carisma en Brasil

 

Entre las actividades realizadas, tuvimos la posibilidad de visitar distintas obras de la Provincia de Brasil. Conocimos los colegios Cristo Rei e Irmão Policarpo, ambos ubicados en la ciudad de Marília, donde fuimos acogidos con gran calidez. Allí pudimos admirar el compromiso, el orden y la dedicación presentes en cada faceta de la obra educativa.

 

Además, visitamos algunos puntos de especial significación cultural y religiosa del país. En São Paulo visitamos la Catedral Metropolitana, así como el monasterio de São Bento, donde vivimos un momento conmovedor al participar de la liturgia cantada por los monjes.

 

En la ciudad de Aparecida visitamos la Basílica de la patrona de Brasil, un imponente símbolo de devoción; cada rincón del santuario nos sorprendió y emocionó, especialmente al participar de la celebración de la Eucaristía como invitados especiales.

 

Finalmente, en Río de Janeiro conocimos el Cristo Redentor, ícono de Brasil y símbolo del perdón y la protección de Jesús. También visitamos el Pan de Azúcar, desde donde disfrutamos de hermosas vistas panorámicas de la ciudad, y la Catedral Metropolitana, que nos impactó por su originalidad y belleza.



Fortalecidos en Jesús

 

La experiencia vivida en esta SIC nos invita a una profunda reflexión sobre el sentido de comunidad, fe y misión compartida. No se trató únicamente de un encuentro personal con Jesús, sino de una vivencia auténtica de comunidad, en la que, como aquellos primeros cristianos de los Hechos de los Apóstoles, nos reunimos, quizás con ciertas incertidumbres, pero sostenidos por una fe viva que nos recuerda que en Él hay vida verdadera.

 


Los espacios de oración diaria nos permitieron fortalecer nuestro vínculo con Jesús y también entre nosotros, reafirmando que la espiritualidad Corazonista se vive siempre en comunidad. Asimismo, la participación en la Eucaristía fue un momento privilegiado donde experimentamos la unidad en un solo Corazón: el de Jesús, fuente de vida en abundancia.

 


Durante estos días, se hizo presente con fuerza el Espíritu Santo que nos convoca, como laicos, a mirar la realidad con esperanza y compromiso. En este marco, cobra especial relevancia la pedagogía de la confianza, legado de Andrés Coindre, quien nos enseñó a creer en cada persona, especialmente en los más pequeños y vulnerables, reconociendo en ellos una presencia única de Dios. Esta confianza no es ingenua, sino profundamente transformadora: implica acompañar, sostener y educar desde el amor, la paciencia y la esperanza.

 


Conclusión

 

Esta experiencia nos permitió comprender que, aunque provenimos de culturas y contextos diferentes, el carisma Corazonista se hace presente en cada obra, en cada gesto de acogida y en cada encuentro compartido. Fortaleció nuestra fe, identidad y compromiso con la misión que nos une. Renovó nuestras fuerzas. Nos brindó esperanza para afrontar los desafíos. Y reafirmó nuestra vocación de educar desde el amor, la cercanía y el servicio, para formar personas capaces de transformar la realidad con las herramientas de la fraternidad, la solidaridad y la fe.

 

La Sesión dejó en nosotras un profundo compromiso de transmitir lo aprendido, vivido y sentido al tomar conciencia de la inmensidad, no solo material sino también espiritual, de la obra que nació en el corazón de Andrés Coindre y que tantos hermanos han sabido continuar y hacer crecer a lo largo del tiempo. Desde nuestro lugar, somos responsables de responder con generosidad y entrega a la confianza que depositan en nosotros, para cuidar esas “pequeñas almas” que nos son confiadas, construyendo desde la confianza una comunidad que refleje el amor de Dios en el mundo.

 

Hoy, más que nunca, reafirmamos con orgullo y gratitud: ¡Somos Corazonistas!

 

Luciana Cogorno, Manuela Costa, Evangelina Albornoz,

Verónica Escarón y Carolina Sims 

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