TINKUNACO: más que un retiro, un encuentro
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Actualizado: hace 49 minutos

La primera vez que escuchamos la palabra Tinkunaco no logramos entender su significado. Sabíamos que se trataba de un retiro que se realizaba todos los años, pero nunca nos habíamos detenido a pensar cuál era su verdadera esencia. Pero tras esta experiencia, que abrió nuestro corazón más a la fe, logramos entender qué había detrás de ese misterioso nombre: Tinkunaco es un término quechua que significa “lugar de encuentro” y da nombre a una de las celebraciones religiosas más populares de La Rioja desde la época colonial. Pero, ¿por qué nombrar así a una reunión de jóvenes? En cuanto vivimos la experiencia su nombre cobró sentido.
Nos encontramos con chicos y chicas con quienes nunca hubiésemos imaginado convivir; personas con trayectorias similares a las nuestras, pero en diferentes lugares, cuyas vidas también se hallan vinculadas a la fe y al amor: ¡eran Corazonistas como nosotros! Y sus corazones fueron los que nos hicieron comprender el significado de la palabra Tinkunaco en la actualidad: pese a hallarnos distanciados por rutas e incluso fronteras, Dios había sido el impulsor de ese encuentro de paz, al igual que el de los diaguitas y españoles. Todos nosotros, sin importar nuestras historias, habíamos sido convocados por el Señor a compartir y a dar lo mejor de nosotros en ese momento exacto, en un “kairós”, porque los tiempos de Dios siempre son perfectos.
A continuación, compartimos la palabra de algunos de nuestros compañeros que vivieron el Tinkunaco con nosotras:
¿El Tinkunaco se parece a otras experiencias que hayas tenido antes?

Eugenia Peisino: No, no se parece a ninguna otra experiencia que haya hecho antes, si bien he hecho un par de retiros, creo que Tinkunaco no se pareció a ninguno de ellos. A diferencia de mis experiencias anteriores, Tinkunaco fue un encuentro donde logré hacer muchísima introspección, pero a su vez me permitió convivir y conocer a muchísimas personas con las que logré hacer catarsis. Fue una experiencia muy linda y única de la que me alegra poder haber sido parte. Me llevo muchos aprendizajes, nuevas relaciones y, sobre todo, una mejor relación conmigo misma, con el prójimo y con Dios. Creo que desde el Tinkunaco soy capaz de frenar y pensar dos veces antes de actuar, de ser más consciente respecto a lo que me rodea, mi realidad y la ajena.
¿Qué te llevas de las personas que conociste?

Alfonso Calatayud: Me llevo personas muy interesantes la verdad, muy distintas, con formas de pensar totalmente diferentes, gente extraordinaria, muy buena onda, súper amable, súper considerada y también me divertí muchísimo. La pasé bien hablando con otras personas. A mí me encanta conocer gente nueva, me encanta escuchar, así que la pasé muy bien.
¿Volverías a vivir algo así?

Josefina Lange: Sí, volvería a hacer un retiro porque me dio un tiempo para pensar en mi relación con las personas y con Dios; la pasé muy bien. Me llevo mucho amor de las personas que conocí.
Tinkunaco no fue solo un retiro, fue un “encuentro”: nos encontramos con nosotros mismos, aprendimos de personas maravillosas y descubrimos al Sagrado Corazón de una forma distinta, nueva para todos. Fuimos partícipes de una experiencia inolvidable y estamos muy agradecidas por ello. Que todo lo vivido nos ayude a seguir caminando con fe y esperanza, recordando siempre: ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!
Paula Diaz y Clara Martín
Venado Tuerto
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