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Colegio Benito Nazar: salir al encuentro

hace 8 horas
2 min de lectura

Toda experiencia nos deja algún aprendizaje. El confinamiento forzado al que nos tuvimos que someter en la pasada pandemia hizo aflorar la importancia de los vínculos (familiares, laborales, de amistades…). Hoy, luego de que pasara bastante agua bajo el puente, podemos reconocer lo valioso de cada encuentro social en el que participamos.

 

Este año hemos tenido el placer de llevar a cabo uno de esos encuentros que nos reconfortan el alma y nos llenan de alegría. Como cierre de los festejos por el Sagrado Corazón, convocamos a toda la comunidad Corazonista del Benito Nazar (con la posibilidad incluso de que esa invitación se propagara a personas externas a la comunidad, en caso de desearlo) para participar en un encuentro solidario, con el objetivo de recaudar fondos para nuestro grupo misionero Cor Jesv, integrado por exalumnos.


Ya el profeta Isaías nos advierte que, así como no sabemos cuál es el camino del viento, de la misma manera ignoramos la obra de Dios, quien hace todas las cosas. Para nuestra sorpresa –y felicidad– la convocatoria superó ampliamente los cálculos previos. Todos –alumnos, padres, docentes, directivos e invitados– participaron de una tarde a pura diversión y de sana competencia. Hubo que improvisar el agregado de juegos, el expendio de entradas y la compra de más mercadería para el bar. Los propios exalumnos fueron quienes marcaron el ritmo de la jornada, conduciéndola de una manera completamente divertida (¡esos mismos chicos que, años atrás, habían sido alumnos de los docentes de Inicial, Primaria y Secundaria que estaban allí!). Y lo más importante y reconfortante: todo esto tuvo como finalidad hacer posible la misión del grupo en Carboni, una pequeña localidad del partido de Lobos, provincia de Buenos Aires.

 

La finalización de la jornada mostró un denominador común en toda la comunidad: la satisfacción de lo compartido en aquel encuentro, sensación que inclusive se replicó durante los días posteriores. Esto nos lleva a reflexionar: la propuesta de encontrarse sucede porque hay alguien que lo propone, por una determinada causa y, por último, con el deseo de compartir con otros, es decir: quién, para qué y con quiénes.

 

Siempre el que sale al encuentro y toma la iniciativa es Jesús. Él es el “quién” en busca del “para qué” más noble: amar sin restricciones ni límites, pero no quiere que lo hagamos en soledad, sino en comunidad (“vayan y den la noticia”), “con quién”. Esa sensación de felicidad y goce comunitario que vivimos solo nos pudo haber sido dada por Su intercesión, de la misma manera que, hace más de doscientos años, era Jesús quien motivaba cada una de las misiones de nuestro fundador, el Padre Andrés Coindre.

 

Germán López Lugones

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