Educación emocional en Montevideo
Desde la fundación, el Padre Andrés Coindre fue un “encendedor de corazones”, gracias a que el suyo estaba prendido en su íntima relación con Jesús. Andrés no fue solamente un gran predicador, como lo muestran las crónicas de la época; fue, sobre todo, un hombre con una extraordinaria capacidad para comunicarse personalmente, de corazón a corazón, donde el fuego podía contagiarse. Incluso durante sus ausencias no perdía el contacto, usaba las cartas para estar al día con sus obras, pero, sobre todo, con las personas. Cuidaba el corazón de aquellos que Dios le había confiado.
A ejemplo de nuestro fundador, en nuestros colegios Corazonistas siempre nos proponemos ser “cercanos”, “cálidos”, “abiertos” y “acogedores” con todos, sobre todo con nuestros alumnos. Cuidamos sus corazones para que crezcan sanos interiormente y desarrollen vínculos positivos con los demás y con Dios. Esta característica de nuestro estilo educativo tiene su origen en el propio Padre Coindre y hoy tenemos la responsabilidad de integrarla como parte esencial de nuestra misión.
En este siglo XXI se ha desarrollado paulatinamente el concepto de la “educación emocional”, vinculado al cuidado de la interioridad y las relaciones de las personas. Conceptos como empatía, regulación emocional, habilidades sociales y bienestar emocional seguramente serían fáciles de comprender para Andrés Coindre, porque, de hecho, los ponía en práctica continuamente. La educación emocional no supone, entonces, incorporar una dimensión extraña a nuestra tradición educativa, sino que nos ofrece un marco conceptual y herramientas actuales para desarrollar de manera más consciente y sistemática una dimensión que siempre estuvo presente en nuestra tradición.
En el colegio Sagrado Corazón de Montevideo hemos optado por integrar en forma transversal, desde Inicial hasta Secundaria, la educación emocional. El proyecto ya está en su tercer año y se implementa en modalidad de talleres grupales, en un trabajo planificado y preventivo (no solo de manera puntual o reactiva). Brindar herramientas a los niños y jóvenes para comprender y expresar su propia realidad interior, es también capacitarlos para comprender a los demás; es darles herramientas para resolver los conflictos internos y externos de manera sana. La referente del proyecto es María Rosa Conde, quien trabaja en articulación con maestras, profesores y adscriptos.
La educación emocional, además, sin ser propiamente un espacio pastoral, es un potente medio de pre-evangelización, pues ayuda a disponer el corazón, a sanarlo de sus heridas, y, en consecuencia, a estar más disponible para recibir la semilla del anuncio del Dios que nos ama y nos invita a amar. La gracia presupone la naturaleza.
En el colegio nos gusta decir que nuestra propuesta educativa busca “aprender con otros y para otros”, una forma sintética de expresar nuestro carisma. La educación emocional viene a brindarnos herramientas para fortalecer esta forma de vivir y educar con la que seguimos propagando el fuego de Andrés, que es el mismo de Jesús.
¡Somos Corazonistas, somos educadores del corazón!
José Antonio López









































Comentarios