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Encuentro de docentes nuevos: fe, fraternidad y misión compartidas

  • hace 51 minutos
  • 3 Min. de lectura

Como docente Corazonista, quiero compartir con profunda gratitud lo vivido en este encuentro Corazonista provincial, que tuvo lugar el 28 de marzo en Lomas de Zamora y que reunió a educadores de distintos colegios en un clima de fe, fraternidad y auténtico espíritu de familia.


En realidad, nuestro encuentro comenzó incluso antes de llegar a destino: empezó en Montevideo, cuando nos reunimos en la terminal de Tres Cruces. Entre nosotros, algunos no nos conocíamos, pero desde ese primer momento comenzó a gestarse un clima de cercanía que sería una constante a lo largo de toda la experiencia del fin de semana.


Nuestra llegada a Temperley confirmó ese espíritu: fuimos cálidamente recibidos en el espacio pastoral, donde compartimos la cena y descansamos en un ambiente de acogida que, desde el primer momento, nos hizo sentir en casa. Allí también coincidimos y compartimos con docentes del colegio de Venado Tuerto, generando desde el inicio un clima de fraternidad ampliada.


A la mañana siguiente, nos trasladamos al colegio de Lomas de Zamora, sede del encuentro. Durante la jornada, las distintas actividades, los espacios de reflexión y los momentos de esparcimiento nos permitieron conocernos, compartir experiencias y estrechar vínculos con docentes, catequistas y equipos directivos de los distintos centros educativos de la Provincia de América Austral. Fue una oportunidad invaluable para reconocernos en una misión común, profundamente arraigada en el carisma Corazonista que nos une y trasciende fronteras.


El encuentro culminó con la celebración de la Misa, un momento especialmente significativo que nos permitió renovar nuestro compromiso con una educación basada en los valores del Evangelio y en el espíritu del Corazón de Jesús.



Finalizada la jornada, regresamos a Temperley, y esa noche, además, tuvimos la grata compañía de Camila Caligiuri, quien nos acompañó a recorrer Las Lomitas, regalándonos un tiempo distendido y muy disfrutable que enriqueció aún más la experiencia compartida.


Al día siguiente, luego del desayuno, tuvimos el placer de conocer el Museo Corazonista, que nos maravilló y sorprendió por la riqueza del material allí reunido, permitiéndonos profundizar en la historia, la identidad y el legado que compartimos. Luego iniciamos el retorno trayendo con nosotros no solo recuerdos imborrables, sino también el corazón lleno de gratitud y renovado compromiso.


Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos quienes hicieron posible esta experiencia: al Hermano Emilio Rodrigo, por su cercanía, su guía constante y su alegría contagiosa; al Hermano Mario Gassmann, por la paciente recolección de materiales y el dedicado armado del Museo Corazonista; a Camila Caligiuri, por su compañía y calidez... y a todos los hermanos, directoras, catequistas y docentes de los distintos centros educativos con quienes compartimos el fin de semana; especialmente a quienes nos recibieron tanto en Temperley como en el colegio de Lomas de Zamora, haciéndonos sentir en casa y agasajándonos con tanto cariño en cada detalle. A todos ellos y también a quienes participaron de una u otra manera y no he nombrado: muchas gracias.


Este encuentro nos ha enriquecido profundamente. Nos llevamos la certeza de que estos espacios fortalecen lazos, nos permiten profundizar valores y, sobre todo, reavivan el carisma Corazonista que nos une y vive en cada uno de nosotros, impulsándonos a dar lo mejor cada día por el bien de nuestros estudiantes. Porque cuando nos encontramos desde el corazón, la misión se fortalece y el camino se hace compartido.


Lylian Pensalfini, Montevideo



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