Pascua Joven virtual - Montevideo, Lomas y Temperley

Desde el jueves 1º hasta el sábado 3 de marzo, unos 30 jóvenes de Temperley, Lomas de Zamora y Montevideo tomamos la decisión de anotarnos a la Pascua Joven Virtual 2021. Fue una Pascua diferente a la que estamos acostumbrados, pero pasamos tres días unidos por un mismo fin a través de una camarita.


Teníamos dos encuentros diarios. Uno por la mañana, de 10:30 a 12:00, en el que hacíamos dinámicas lúdicas para despertarnos (tal como si estuviéramos en la presencialidad), pero adaptadas a la virtualidad. Además, reflexionamos sobre la lectura del día que nos llevaba a una actividad personal. La empezábamos todos juntos, pero luego teníamos nuestro tiempo a solas cuando se terminaba la reunión. De esta forma nosotros administrábamos el tiempo para reflexionar o cumplir con alguna tarea.


El segundo encuentro del día era de las 23:00 a las 00:30; en esta instancia nos reunimos en grupos pequeños para conversar lo que trabajábamos en la mañana y teníamos un momento de oración centrada en el día que estábamos viviendo.


Aunque hasta ahora las Pascuas Jóvenes en las que participé fueron presenciales, puedo decir que esta oportunidad me invitó a conocer personas nuevas y compartir una Pascua diferente. En el grupo había una gran variedad de edades y de gustos; algunos eran competitivos cuando jugábamos, pero había algo más fuerte que nos unía sin importar del centro que fuéramos, ni siquiera que fuéramos de países distintos. Estábamos ahí, todos juntos, para celebrar el amor de Jesús por todos nosotros.


Una de las actividades que me movilizó fue la oración de la noche del Jueves Santo, en la que recordamos el lavatorio de los pies. Nos pidieron unos materiales como un balde, una jarrita con agua y una toalla. En un momento nos invitaron a pensar en alguien especial, daban muchas características, como que esa persona era servicial, valiente, buena, nos acompañaba siempre, etc. Por nuestras mentes pasaban muchas personas como nuestros padres o algún hermano o amigo, pero nos sorprendieron diciéndonos que éramos nosotros, describiendo lo que Jesús ve cuando nos ve. Por eso teníamos que lavarnos los pies, pero no tirarles un poco de agua y nada más, sino que teníamos que pensar en eso que nos acababan de decir e imaginarnos que el que nos lavaba los pies era el mismo Jesús, así como lo hizo con los discípulos.


Me pareció un acto impactante “entregar” algo tan íntimo como los pies, que puede que nos avergüencen o estén sucios ya que no son como las manos que las limpiamos todo el tiempo. Fue algo muy lindo de vivir y me permitió ver un lado de mí que me mostraba Jesús, pero al que yo no le presto mucha atención. Como toda persona que está al servicio, siempre atinamos a ayudar al resto, a acompañar y valorar al otro, pero nos olvidamos de la importancia de también dejarnos ayudar, querer, valorar y cuidar por Jesús.


En fin, esta Pascua Joven Virtual me dejó mucho más de lo que esperaba y superó mis expectativas. La vivimos con toda la alegría y la emoción de celebrar a Jesús Resucitado. Los invito a mirarnos con los ojos de Jesús, sin tener miedo a sentirnos un poco más queridos.


Maite Suárez, Montevideo



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