Retorno a la presencialidad en Venado Tuerto

En el Nivel Medio del colegio Sagrado Corazón de Venado Tuerto, del 9 al 11 de diciembre, tuvimos la oportunidad de reabrir las puertas de casa. Fue un momento muy esperado, soñado y deseado por docentes, personal y alumnos.


Cuando recibimos la autorización ministerial para retornar a la presencialidad, luego de nueve meses de comunicación mediada por pantallas, nos invadió una gran emoción y pusimos manos a la obra. El principal objetivo fue compartir reflexiones, experiencias de encuentro y fortalecer los lazos.


El reencuentro demandó una gran preparación. Nos focalizamos en los grupos prioritarios: los alumnos de 1° y 5° año. Los primeros no llegaron a conocer totalmente ni adaptarse al nuevo espacio institucional cuando inició la cuarentena. Los últimos, se vieron obligados a cancelar los proyectos pensados para culminar su paso por la secundaria.


Organizados en “burbujas”, los convocamos para asistir un día y por poco tiempo. La respuesta fue más que satisfactoria. Se evidenció la necesidad de socializar con los compañeros y los profesores. En cada encuentro se generaron espacios para hacer una oración en comunidad y compartir las experiencias durante la cuarentena, centradas en las emociones. También se propiciaron momentos lúdicos que les permitieron ver al colegio desde otro lugar, resignificando la experiencia vivida durante el año.




Los alumnos de primer año manifestaron una gran alegría por el reencuentro con los compañeros ya que muchos de ellos no se vieron durante el año. Los mayores, alumnos de quinto, tenían expectativas por el regreso al colegio y por reencontrarse con algunos de sus profesores. Ante la propuesta de compartir algo positivo en relación a la pandemia, todos se mostraron abiertos, deseosos de escuchar otras experiencias y ser escuchados. La mayoría señaló que este tiempo de aislamiento les permitió pensar y compartir más tiempo con la familia (valorar una sobremesa con los padres, por ejemplo) y les dio la oportunidad para hacer otras cosas significativas y personales (como capacitaciones en línea sobre algún pasatiempo, conocerse más interiormente, ampliar el capital cultural…).


Al momento del cierre y la despedida, algunos grupos no se querían ir. Les faltó tiempo. Nos preguntamos si el colegio estuvo activo, vivo, durante todo el año desde la virtualidad, por qué resultó tan significativo el reencuentro. La respuesta la encontramos en las reacciones de los alumnos al recorrer los espacios de su colegio, saludar al personal, tomarse fotos con ellos. Volver a casa, les permitió actualizar el sentido de pertenencia que un alumno Corazonista encarna.


Otro detalle no menos importante es la disponibilidad y dedicación del personal del establecimiento (preceptores, bibliotecaria, laboratorista, secretarias, agentes escolares, hermanos…) y de los docentes, dado que ellos mismos prepararon todo y atendieron de manera muy afectuosa y contenedora a cada uno de los alumnos/as.


El reencuentro constituyó una manera concreta y emotiva de manifestar el carisma Corazonista, como el que se vive al contemplar la energía y fuerza del Sagrado Corazón.




Alberto Giovanetti, Director de Secundaria

Colegio Sagrado Corazón (Venado Tuerto)

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