Caminamos en comunión fraterna

Como Iglesia estamos celebrando los sínodos diocesanos con vistas al Sínodo de los Obispos del 2023, convocado bajo el título: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Por eso hemos elegido para este año como lema provincial “Caminamos en comunión fraterna”. Queremos que nos ayude a vivir la experiencia de encuentro con Cristo y con los otros.



El caminar nos recuerda que somos peregrinos, que estamos en un estado dinámico de compromiso con la realidad y siempre en vista a lograr la identificación plena con Cristo, que alcanzaremos en nuestra patria definitiva: el Cielo. Ahora, como los israelitas en el desierto, tenemos la gracia de alimentarnos del maná de la Eucaristía que nos sostiene y nos guiamos por la nube del Espíritu Santo que nos acompaña y la Palabra que nos ilumina.


La forma de caminar es en comunión, viviendo desde el corazón, acompañando a los otros y dejando que nos ayuden. Se da una comunicación de bienes por el don de nosotros mismos a los demás. Pensamos y sentimos en plural: se hace vivo el “nosotros” al tiempo que profundizamos la identidad de cada uno. Comprometemos lo personal y lo ponemos al servicio de los demás, esto nos hace ser nosotros mismos y vivir la unidad.


La comunión duradera la genera Cristo: cuando todos vivimos con Él el vínculo es fuerte y permanente, pues nos sostiene con su gracia, nos hace sentir que vivimos en su Corazón y acogemos a los otros en su Nombre.


La fraternidad nos lleva al núcleo de nuestro carisma, pues Cristo nos ha elegido como hermanos y es quien nos reúne y nos hace ser su familia ya que “hemos guardado su palabra” (Jn 17, 6). El apostolado es eficiente en la medida en que profundizamos y ampliamos este vínculo con la comunidad y con las personas que están con nosotros. Allí donde nos encontramos somos fermento de fraternidad: nuestra forma de sentir, de pensar y de expresarnos nos remiten a Cristo, con el Corazón compasivo, capaz de acoger a todos.


Asumir el mandato de anunciar el Reino supone el “Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” (Mt 28, 10), requiere empezar de nuevo, dar una nueva oportunidad a los que no creen, hacerles sentir que son amados y elegidos, vivir la experiencia del resucitado que nos llena de su Paz.


A lo largo de este año vamos a reflexionar en este la dimensión de la fraternidad, desde distintas perspectivas, con el fin de profundizar la vivencia de este vínculo constitutivo de nuestra identidad.

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