Confirmaciones en Montevideo

El sábado 31 de octubre de 2020, un grupo de 12 jóvenes (9 chicas y 3 varones) del Colegio Sagrado Corazón de Montevideo, recibió el sacramento de la Confirmación de manos de Mons. Luis Eduardo González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis. Compartimos la carta que ellos redactaron y que leyeron al final de la Eucaristía a modo de acción de gracias, que nos permite comprender cómo vivieron este proceso de preparación. Ahora comienzan una nueva etapa, pues quieren ser la base de un futuro grupo misionero Cor Jesu en Uruguay.


Hoy hace un año y medio se nos presentó un camino que nos llamó a cada uno, personalmente, a andar por él y, sin darnos cuenta, no lo avanzamos solos, sino que nos unió con personas que habían recibido el mismo llamado, y avanzamos juntos. Los primeros pasos estuvieron llenos de incertidumbre, una mezcla de dudas y esperanza, sintiéndonos diferentes al otro, pero había algo que, sin tener muy claro qué era, nos unía, era común a todos.

Encuentro tras encuentro, contando lo mejor de nuestra semana, comenzamos a conocer mejor al otro, a ver sus fortalezas y debilidades. Fuimos encontrando, aun en las semanas más difíciles, que siempre había algo, más bien Alguien, que traía luz a nuestros días. “Tío” Tony y “tío” Emilio, en ese momento sólo Antonio y Emilio, los referentes del grupo, presentaron el momento de trabajar con la Biblia… en ese entonces era un libro como cualquier otro, que transmitía una enseñanza, pero no iba más allá de eso.

Poco a poco, la pregunta pasó de ser “qué fue lo mejor de la semana” a “dónde viste a Dios en tu semana”, allí comenzamos a darnos cuenta qué ese Alguien que nos alegraba era la acción de Dios en el día a día. La Iglesia dejo de ser una institución fría y lejana y empezamos a sentirnos parte de ella. Las palabras de la Biblia dejaron de ser palabras vacías y empezaron a ser Palabras de Vida y podíamos ver nuestra vida y sentimientos reflejados en ella, y siempre Dios tenía un mensaje para decirnos. Y, fundamentalmente, aquello que nos unía pasó a tener nombre: Espíritu Santo, esa sensación de unión, paz, calidez que sentíamos presente al estar en grupo. Aquello que en nuestra vida nos conmovió y nos ayudó a mantenernos firmes en el camino, que quizás tocó la puerta y no recibió respuesta en otros corazones. Quienes permitimos su entrada, hoy fuimos concebidos para una misión y nos consagramos a ella.

Hoy queremos agradecer por este camino, camino que nos brindó una familia, un grupo humano con su foco en un mismo sentido, movidos por una misma fe, unidos por un mismo Padre Dios. Agradecemos a Emilio y a Antonio por ser quienes nos dieron la mano y nos acompañaron, llenos de paciencia, dedicación, constancia y, sobre todo, amor. Agradecemos a Dios por dar sentido a nuestras vidas. Nos dio esperanza y, a través de Cristo, nos dio un modelo: aprender a ver la vida con ojos de amor. Agradecemos por su obra en cada uno de nuestros corazones, incitándonos a ser mejores personas, dándonos perspectiva, aprendiendo a entender lo que pasa en nuestra vida, a saber que Dios es quien nos da fuerza y nos acompaña en las dificultades que se nos presentan y nos dejan una enseñanza. Agradecemos por llenarnos de misericordia, tolerancia y empatía. Y agradecemos que, por medio de estas, hoy tenemos una misión. El camino no termina acá, sino que recién empieza.

Grupo de Confirmación 2019-20, Montevideo

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