El grupo misionero de Temperley sigue en marcha

No es necesario aclarar que el 2020 fue un año muy particular para todos, un año que nos agarró por sorpresa, que nos descolocó, en el que tuvimos que dejar de hacer muchas cosas y empezar a hacer otras. Más allá de esto, mientras todo el mundo parecía estar en pausa, en el grupo misionero siempre nos mantuvimos activos y con la mejor predisposición frente a la situación que nos tocaba vivir.


Fue así como a través del rezo del Rosario en comunidad, de la oración de Laudes y Completas, de las reuniones mensuales del grupo y de otras actividades como la peña misionera, encontramos la forma de adaptarnos, fomentando el crecimiento del grupo en el proceso. Pero, al ser todo de carácter virtual, siempre se sintió la falta del estar con el otro, el poder hablar sin que haya problemas de conexión o de imagen y sonido de por medio.



Luego de casi un año, se organizaron en enero del 2021 los primeros encuentros presenciales de grupos reducidos de misioneros, que tuvieron lugar en el colegio Manuel Belgrano de Temperley. Fue un momento muy emotivo e importante, porque pudimos reencontrarnos con aquellas personas que hace mucho tiempo no veíamos y porque también pudimos conocer a aquellos misioneros que se habían incorporado durante el 2020, cuyas caras y voces no conocíamos más allá de lo que la virtualidad nos permitía. Con estos encuentros en enero cerramos el trabajo empezado virtualmente en el año 2020 y empezamos a pensar en el 2021.


Más adelante, en el mes de marzo, se organizaron dos reuniones muy similares a las que se llevaron a cabo en enero, que tuvieron el objetivo de compartir y profundizar como comunidad qué actividades nuevas nos gustaría hacer este año, qué nos gustaría mantener del año pasado y cómo afrontar este nuevo año. Fue así como surgieron ideas, propuestas, cambios sobre los cuales trabajará el equipo de coordinación para armar o planificar las actividades a realizarse durante el año 2021.


Como misioneros estamos muy ansiosos de volver a salir al encuentro, recorrer las calles de los pueblos y caminar junto a Jesús. Es por eso por lo que seguiremos trabajando en nuestra espiritualidad, con la oración personal y grupal, en fortalecer los lazos fraternos y en llevar siempre el Corazón de Jesús en nuestro día a día, con las personas que nos rodean, para que así, cuando tengamos la oportunidad de salir a misionar como lo hacíamos antes de la pandemia, nuestro testimonio refleje mejor que nunca el amor de Dios por todos nosotros.



Camila Baliña y Luciana Iglesias

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