Jornadas del Bicentenario para los Hermanos

¿Cómo hubiera reaccionado el Padre Andrés Coindre ante esta pandemia? ¿Se habría quedado de brazos cruzados? ¿Habría dicho que no se podía hacer nada y que lo mejor era esperar? ¿Y el Hno. Policarpo? ¿Habría dejado solos a sus hermanos? ¿Habría dejado enfriar su fuego? Seguro que no, porque nuestro Instituto nació y creció en medio de dificultades y, en ellas, Dios manifestó su amor providente.


Y por esto los miembros del Equipo Internacional del Carisma de la CALE tampoco quisimos quedarnos quietos en este tiempo de pandemia. Decidimos desafiar el cansancio a lo virtual, las diferencias horarias y las dificultades de la lengua… y así propusimos las Jornadas del Bicentenario Corazonista: una serie de tres encuentros virtuales para repensar nuestro carisma en tiempo pasado, presente y futuro.


En primer lugar, se realizaron para quienes ya habían participado de alguna sesión presencial de dos semanas. Tenían la complejidad de vincular no sólo a personas de diferentes países, sino que era la primera vez que convocábamos juntos a los participantes de las diferentes sesiones. Fueron los días 3 y 4 de septiembre y participaron unas 75 personas. Aunque mayormente eran laicos, también contamos con la presencia de algunos hermanos. El resultado fue altamente positivo.



Pero luego venía el plato fuerte, el que más nos ilusionaba, por un lado, pero también el que más ansiedad nos generaba; pues habíamos realizado una convocatoria abierta a todos los hermanos de América Latina y España. Con ellos nos encontramos virtualmente tres sábados seguidos (30 de octubre, 6 y 13 de noviembre). Era la primera convocatoria de este tipo que se realizaba.


Con mucha alegría contamos en cada encuentro con unos 35 participantes, aunque no siempre fueron los mismos, por lo que el número total de hermanos que participaron de alguna de las jornadas ronda los 50. Todas las entidades estuvieron representadas.


Fue un regalo poder presenciar este alegre reencuentro de hermanos que hacía mucho tiempo que no se veían y constatar cómo el carisma fluye entre nosotros y cómo nos apasiona hablar y compartir en torno a este regalo de Dios. Nos sentimos reconfortados y fortalecidos al redescubrir que no estamos solos y ver cómo Dios realiza su obra por medio de nuestros hermanos.


El carisma es como un fuego y estas jornadas nos ayudaron a reavivarlo. Quiera el Corazón de Jesús que podamos seguir expandiéndolo juntos hasta que toda la tierra esté ardiendo.


Equipo Internacional del Carisma

Conferencia de América Latina y España

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