Pensar en un "nosotros"

Mi nombre es Melisa y soy docente del Nivel Inicial del colegio Sagrado Corazón de Lomas de Zamora. Formo parte de la Comunidad desde hace 17 años, en los que he cumplido diferentes roles dentro del nivel y he transitado diversas experiencias.


Creo que la formación en el carisma Corazonista es un proceso que involucra todo nuestro ser y nuestro sentir; nos invita a pensar en un “nosotros”, más allá de las individualidades; nos mueve a conocer la misericordia del Corazón de Jesús y a obrar del mismo modo. Ser Corazonista es pertenecer a una comunidad fraterna que busca sostener, contener y acompañar a sus miembros como lo hace una familia, habitando la escuela con la misma calidez que se habita un hogar.


Esta comunidad, integrada por familias, alumnos y docentes, es reflejo de los lazos forjados, de la comunicación fundada, de las propuestas y respuestas, de la convivencia, de la dinámica diaria, de lo planificado y lo emergente y de una identidad que nos representa y distingue, la cual busca atravesar todas nuestras acciones.


Ser docente Corazonista, en mi vivencia personal, es entender que nuestra labor es expresión de nuestra vocación de servicio y esa ha de ser nuestra mayor premisa: estar “al servicio de” los demás. De este modo, la escucha, la mirada y la palabra resultan fundamentales, pues no se puede acompañar a quien no se considera, a quien no vemos o no escuchamos.


Escuchar y acompañar son acciones complejas, que involucran el desarrollo de otras acciones individuales y colectivas. En ocasiones, la escucha puede precisar de la templanza y de la empatía, pero siempre requiere de tiempo, de criterio profesional, de capacidad para detenerse, pensar, evaluar y revaluar las acciones llevadas a cabo, la realidad vivida y la demanda o necesidad familiar.


Acompañar muchas veces implica renunciar, retomar el camino o modificar. Para acompañar necesitamos saber a dónde queremos llegar y pensar cuál es el mejor recorrido para sostener el andar del otro, juntos en comunión fraterna.


Educar en la pedagogía de la confianza implica educar en valores a la persona, desde la individualidad hacia la interacción con otros, con un desarrollo integral que posibilite la formación de seres compasivos, bondadosos y con compromiso social.


Esto solo puede lograrse si hay “servicio cristiano”, si nos dejamos guiar por el Corazón de Jesús y abrimos el nuestro para aceptar los desafíos que la profesión nos presente. Esa es nuestra misión y así la llevamos a cabo.


Melisa Pacini

Colegio Sagrado Corazón de Lomas de Zamora



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