Testimonio de la Pascua Joven de Venado Tuerto (II)



La pasada Semana Santa me invitaron a ser “servidor” en Pascua Joven, un retiro para chicos/as de 16 a 23 años, en el colegio Sagrado Corazón de Venado Tuerto. Este encuentro tiene como objetivo vivir la resurrección, que transfigura el dolor y la tristeza misma en la alegría plena que surge de la victoria del Crucificado, de su corazón traspasado, de su cuerpo glorificado y que esclarece las tinieblas de las almas. Así, la alegría pascual es una nueva presencia de Cristo resucitado que transfigura la vida, haciendo que, como sus discípulos, seamos traspasados por una alegría infinita.


Como servidor mi trabajo, junto a los otros servidores, era encargarnos de la limpieza y la comida. Yo pensaba encontrar en esta tarea sólo la felicidad de la entrega del uno por el otro, pero al vivirla me di cuenta de que también se aprende a dejarse servir y a ver de una manera más profunda la entrega que Jesús hizo por amor a nosotros. Los actos de amor fueron un hecho común en mi experiencia: recibir un mate mientras estás cocinando, los chicos que estaban viviendo el retiro ayudando a ordenar los salones donde durmieron, etc. Con esto lo que les quiero decir es que, si pueden vivir la experiencia de servir a alguien más, lo hagan, no sólo en un retiro. Es algo que va a generar un cambio total en sus corazones.


Cada día que pasaba intentaba observar las actividades y los procesos vividos por los chicos en el retiro. Vi, desde mi lugar, como Dios fue atravesando a las personas presentes; noté el clima de tristeza y solemne contemplación tras la muerte de Cristo; vi la espera calma y la contemplación por su resurrección; vi el fuego que se prendió en cada corazón con su llegada. La alegría que me generó que tantos jóvenes pudieran experimentar verdaderamente la Pascua fue un condimento especial a la felicidad de contemplar a Cristo resucitado.

Mariano Griotti

Estudiante en la UBA

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