2015: Año de la Vida Consagrada

3/26/2015

 

Como muchos de ustedes ya saben estamos en la Iglesia universal viviendo un “Año de la Vida Consagrada” convocado por el Papa Francisco. Él mismo, como miembro de la Compañía de Jesús (Jesuitas) es religioso, es decir consagrado a Dios, por lo que puede entender perfectamente la riqueza y significado de este estilo de vida al que pertenecemos los Hermanos del Sagrado Corazón.

 

Pero este año es especial para todos los miembros de la familia Corazonista, dejemos que sea el mismo Papa quien nos lo explique:

 

“Con esta carta me dirijo, además de a las personas consagradas, a los laicos que comparten con ellas ideales, espíritu y misión. En efecto, alrededor de cada familia religiosa existe una familia más grande, la «familia carismática», que comprende varios Institutos que se reconocen en el mismo carisma, y sobre todo cristianos laicos que se sienten llamados, precisamente en su condición laical, a participar en el mismo espíritu carismático. También os animo a vosotros, fieles laicos, a vivir este Año de la Vida Consagrada como una gracia que os puede hacer más conscientes del don recibido. Celebradlo con toda la «familia» para crecer y responder a las llamadas del Espíritu en la sociedad actual”.

 

Para este año el Papa Francisco ha definido algunos objetivos:

1. El primer objetivo es mirar al pasado con gratitud.

2. Este Año nos llama también a vivir el presente con pasión.

3. Abrazar el futuro con esperanza quiere ser el tercer objetivo de este Año.

 

Y también ha definido sus propias expectativas:

1. Que sea siempre verdad lo que dije una vez: «Donde hay religiosos hay alegría».

2. Espero que «despertéis al mundo», porque la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía.

3. Espero que la «espiritualidad de comunión», indicada por san Juan Pablo II, se haga realidad y que vosotros estéis en primera línea para acoger «el gran desafío que tenemos ante nosotros» en este nuevo milenio: «Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión».

4. Espero de vosotros, además, lo que pido a todos los miembros de la Iglesia: salir de sí mismos para ir a las periferias existenciales.

5. Espero que toda forma de vida consagrada se pregunte sobre lo que Dios y la humanidad de hoy piden.

 

¡Hermosa y desafiante tarea que el Papa nos encomienda a todos, Hermanos y laicos, en este año!

 

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