Oramos con el Corazón de Jesús - Mayo

5/6/2015

 

 

CELEBRACIÓN PARA EL PRIMER VIERNES DE MES UN CORAZÓN QUE SUEÑA LOS MISMOS SUEÑOS DE JESÚS Y DE MARÍA

 

 

1. Ambientación.

En esta celebración del primer viernes vamos a pedir al Corazón de Jesús que nuestra madre, la Virgen María, nos acompañe, nos proteja y nos anime siempre.

 

2. Tiempo de la Palabra.

La Palabra nos invita a contemplar el corazón traspasado de Jesús y el corazón traspasado de María. El evangelio de Juan nos presenta el costado traspasado de Cristo; el evangelio de Lucas, el Corazón traspasado de María. Si del Corazón de Jesús brotaron la sangre y el agua que nos traían la salvación, el Corazón de María, madre y educadora, nos acompaña a beber con alegre esperanza de la Fuente viva de la Salvación.

 

Lucas 2, 33-35:

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».

 

Juan 19, 25-27.31-34:

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa (…) Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.

 

3. Tiempo de contemplación y adoración.

María, madre de Jesús y madre nuestra, queremos contemplarte de pie junto a la cruz. Queremos recordar aquellas palabras de Simeón, cuando Jesús era un bebé, sobre la espada que iba a traspasar tu corazón y que se  manifestaron con su más cruda realidad en la Cruz. Y allí acudiste a la cita, dolorida pero no destruida; no caída, sino con la entereza de quien se mantiene de pie. Allí estás dispuesta a recoger sus últimas palabras, sus últimos deseos, su último suspiro para que nada se pierda. En el Discípulo Amado, a quien acogiste y por quien fuiste acogida, estamos todos representados.

María, madre, en estos momentos de oración contemplativa, enséñanos a permanecer de pie junto a la cruz de nuestras vidas, a estar cerca de todos los “crucificados”. María educadora, enséñanos a comprender que ser educador es tanto saber acoger como ser acogido por aquéllos a quienes educamos; es enseñarles y saber aprender de ellos, sobre todo de los que son pobres, humillados y abandonados.

 

4. Tiempo de pedir.

A cada intención se responde: Ruega por nosotros
-          Corazón de María, modelo acabado de fidelidad al Señor.
-          Corazón de María, consagrada por excelencia.
-          Corazón de María, que perseveraste en la intimidad de tu Señor.
-          Corazón de María, prenda de esperanza y fidelidad.
-          Corazón de María, madre y educadora.
-          Corazón de María, ofrenda total.
-          Corazón de María, fuente de gracia divina.
-          Corazón de María, camino hacia la perfección de la caridad.
-          Corazón de María, la que sabe guardar la Palabra.
-          Corazón de María, don de Jesús en la cruz.
-          Corazón de María, guía solícita hacia el misterio del amor de Jesús.

 

Padre nuestro…

 

5. Conclusión.

Padre nuestro que te has manifestado a los hombres en sus sueños, te suplicamos que, María, Reina de los profetas, por su sencillez y por su vida pobre al servicio de los pobres, nos acompañe, nos proteja y nos anime siempre. Te lo pedimos por Jesús, su hijo. Amén.

 

 

Adaptado del boletín “El Corazón de Cristo”

que el Hno. Ramón Luis García edita para España y América Latina

 

 

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